Soñamos con un trabajo que nos llena, una relación llena de amor, riqueza, éxito…. Y detrás de todo deseo esta la búsqueda por paz y por sentirse realizado. Allí también está la pregunta que siempre ha movido a los humanos y que siempre tiene que ser contestada de nuevo: “Cuál es el sentido de mi vida?”
Como niños, muchas personas tienen un sentido muy directo de lo que desean. Somos capaces de soñar, de ser intuitivos, y de fiarnos de la vida, de ser nosotros mismos. Con un ambiente positivo, amor y apoyo, crecemos a ser adultos responsables, positivos, con confianza, que tienen algo que decir y contribuir en la vida. Pero estamos aquí para crecer y aprender y a veces la vida nos enseña que tenemos que protegernos, encajar, cumplir, o que no fuéramos capaces o no nos merecemos lo que deseamos. Entonces perdemos nuestra intuición, y tenemos que reaprender de encontrar y utilizarla.
Hay 2 saltos cuánticos en el proceso de encontrar y vivir la propia vocación.