La mayoría de nosotros hemos tenido la experiencia que alguien nos ha dicho “Es fácil, simplemente déjalo ir.” ¡Como si fuera tan fácil! Si has tenido esta experiencia, sabes bien que se crean ira y frustración, y quizás una respuésta desafiante como “¡No es nada fácil!” o “Claro que quiero soltarlo.” La verdad es que no sabemos cómo dejar ir las cosas. Y tampoco entendemos cuál es la parte nuestra que se agarra…
¿Porqué deberíamos dejar ir?
Hay muchas sitaciones en la vida en las que sufrimos porque nos agarramos en algo y resistimos. Cuando aprendemos algo nuevo, practicamos y practicamos para llegar a ser “perfectos”. O nuestro cuerpo se tensa y nos bloquea durante una discusión con nuestra pareja, y no podemos ni entenderle bien, ni explicarnos. O tenemos un resentimiento viejo con un familiar o la incapacidad de perdonarle, y lo llevamos a nuestra relación de pareja actual – sólo porque no sabemos dejarlo ir. El pasado, pasado es. No hay nada que pudieramos hacer ahora. ¡Si sólo fuera tan simple!
